Castillos de Arena de Marruecos

La ruta de los “castillos de arena” de Marruecos

La conocida ruta de los mil Kasbahs, en Marruecos, es conocida por aparecer, entre otros sitios, en películas como La Joya del Nilo, La Última Tentación de Cristo, La Momia, Gladiator o Alejandro. Los Kasbahs son parecidos a los castillos de arena, y son construidos de una forma rústica -con materiales como el barro, las cañas y los troncos- pero increíblemente resistente al mismo tiempo, y por esa razón es que han sobrevivido miles de años. Eran fortalezas o casas fortificadas en lugares estratégicos en los límites del desierto, y servían como puntos de abastecimiento que iban hilvanando las rutas comerciales que recorrían las caravanas. El más llamativo es Ait Ben Haddou, reconocido Patrimonio de la Humanidad. Actualmente, muchas se encuentran en un mal estado de conservación y pocas son habitadas, pero en sus épocas de esplendor, sus dueños eran señores o agrupaciones tribales organizadas en torno a un oasis, que aprovechaban los recursos naturales de una forma increíble, mediante un complejo sistema de regadío en base a pozos y acequias.

Sus paredes exteriores están hechas de adobe -paja y arcilla- que se levantaba entre grandes paredones de madera, para luego esperar a que el material secara y se convirtiera en el mejor aislante natural del frío y el calor. Su organización de las habitaciones era hacia patios, en los que se abrían las ventanas. Incluso, entre los laberínticos pasillos, llegaban a tener modernos sistemas de aire acondicionado, en el que, por medio de canalizaciones internas de aire, se comunicaban los sótanos frescos con las habitaciones superiores. Normalmente, se encontraban emplazadas en lo alto de una colina junto a un río o a un oasis.

Podemos apreciar algunos como los de Taourit o Tifelfout, que lamentablemente, están perdiendo su belleza a medida que avanza el abandono. Sus habitantes se han ido trasladando a viviendas más modernas y resistentes en las cercanías. Por suerte, algunos Kasbahs se han convertido en hoteles o se utilizan como decorados cinematográficos, impidiendo que caigan en el olvido. No hay que olvidarse que estas edificaciones se encuentran en el sur alto del Atlas, y que se pueden realizar diferentes tipos de excursiones que recorren solo esta ruta o incluyen algunas otras ciudades. Las opciones son muchas, y lo mejor es ir con calma, poder disfrutar de los increíbles paisajes y del modo de vida de los sitios aún habitados

Viajar a Burundi

Requisitos para viajar a Burundi

El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España recomienda no viajar a Burundi, debido al grave deterioro de la situación de seguridad, pero en caso de realizar el viaje para poder disfrutar de todo lo que nos puede ofrecer el país (naturaleza y extraordinarios safaris, por ejemplo), se recomienda ponerse en contacto con la Embajada de España en Tanzania. Debido a los conflictos políticos, la situación de inseguridad ha aumentado considerablemente, siendo comunes los atentados con explosivos, los secuestros, asesinatos, atracos y robos armados en la capital, y emboscadas en la zona de Bujumbura rural, Bubanza, Rukoko y Cibitoke. También se desaconseja viajar por la zona de la frontera con la República Democrática del Congo, por la presencia esporádica de grupos armados de ese país.

Respecto a las divisas, no hay restricción en cuanto a la cantidad con la que uno puede entrar al país, pero las tarjetas de crédito raramente son aceptadas, aunque existe la posibilidad de hacer transferencias y de obtener dinero en efectivo en los principales bancos de la capital y grandes ciudades. En cuanto a la salud, hay que tener en cuenta que la malaria es endémica, por lo que hay que tomar medidas preventivas (ropa adecuada, repelentes y mosquiteras). También son serios problemas los brotes de mengingitis, cólera y el paludismo. Es obligatorio vacunarse de fiebre amarilla, y también está recomendadas las de Difteria, Tétanos, Poliomelitis, Hepatitis A y B, Tifoidea, Cólera, Tuberculosis, Rabia y Meningitis. Están prohibidas las drogas, con pena de cárcel de 3 a 10 años, también está prohibida la prostitución y las relaciones entre personas del mismo sexo.

Para viajar será necesario un pasaporte en vigor con una validez no inferior a seis meses, así como también un visado. Este se concede por motivos de turismo, tránsito o negocios, con un valor máximo de tres meses. Puede tramitarse en persona o por correo a través de la Embaja de Burundi en Bruselas o Paris. Es necesario: dos formularios, dos fotografías tipo DNI, certificado de la agencia de viajes, sobre con sello, y su precio es de 50 dólares. Aquellos países que no poseen una embajada de Burundi, pueden tramitar el sello de entrada, aunque una vez ingresado en el país, deberán obtener la visa en el servicio de inmigración. Están exentos de presentar el pasaporte los viajeros que porten el documento Titre de Voyage para refugiados o para personas sin nacionalidad o ciudadanía. A su vez, están exentos de visado los ciudadanos de Burundi, aquellos viajeros que porten un permiso de vuelta emitido por Burundi, los ciudadanos de Uganda y los viajeros con una tarjeta emitida por CPGL (la Comunidad Económica de los Países de los Grandes Lagos), que incluye Burundi, Congo (Kinshasa) y Ruanda.

Burundi tiene un clima tropical, y sus temperaturas varían según la altitud. El mejor momento para visitar el país es de junio a septiembre, que son los meses más secos

Libia

arco de marco aurelio


Con su capital en Tripoli y un presente más que turbulento, Libia es un país formado principalmente por desiertos, y más de dos mil kilómetros de costas Mediterráneas. La llanura en las costas, y un poco más montañosa a medida que nos adentramos en el continente africano, ha permitido que la agricultura se desarrolle en la costa entre Zuara y Misurata en el oeste y de Marsa Susa a Benghazi en el este. También podemos encontrar diversos oasis esparcidos por el país.

Su clima mediterráneo hace que sea un país caluroso y seco en época veraniegas, y fresco y húmedo en los meses invernales. Por esta razón, se recomienda visitar Libia entre abril y julio para visitar las ciudades ubicadas a lo largo del Mediterráneo, y de octubre a marzo si vamos a visitar el desierto.

Para entrar en Libia es necesario tener el pasaporte con traducción al árabe en el propio documento por la representación diplomática libia. Además, un visado que es emitido por la Oficina Popular (embajada), y no conceden visados en la frontera. El visado debe ser pedido con al menos veinte días de antelación a la realización del viaje. Si la estancia en el país va a ser de varios días, es necesario que en un máximo de 48 horas después de la entrada al país el pasaporte sea sellado por las autoridades de inmigración (en Tripoli o en las comisarías que tengan departamento de inmigración). Si queremos viajar al desierto, en ocasiones es necesario un permiso especial. Respecto a la salud, no es obligatoria ninguna vacuna, se recomienda beber agua embotellada, si se va a viajar al desierto o a zonas fronterizas del sur (Níger, Chad y Sudán) se recomienda contactar con los centros de vacunación de nuestro país.

Libia actúa de enlace entre el Mediterráneo Europeo y el Sáhara Africano. Es un país eminentemente petrolero, desde los años 60, en principio bajo la égida de las transnacionales estadounidenses y europeas; y a partir de 1969 se nacionaliza la explotación petrolera. Hasta 1999, cuando la ONU levantó su embargo, Libia era un país completamente cerrado, que no podía ser visitado. A partir de ese momento, el turismo se ha desarrollado de manera progresiva, dejando ver el patrimonio arqueológico recogido en el conjunto de ciudades de la Antigüedad, tales como Leptis Magna y Sabratah, consideradas patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Además, podemos ver un desierto de arena repleto de dunas y pinturas rupestres, que se puede descubrir a lomos de un dromedario o realizando un circuito de trekking.

Son diversas las culturas que han dejado huella en Libia, que estuvo habitada durante la Edad de Piedra y la Edad de Bronce. Además, se han hallado pinturas que demuestran que vivían pueblos civilizados ya en el siglo X a.C. Su cultura gira en torno a las tradiciones populares: se suelen celebrar festivales de música y danza, donde la música tradicional árabe se hace a base de flautas y tambores; aunque su riqueza se basa en el paso de diferentes culturas a lo largo del tiempo, lo que permite convivir a las ruinas griegas y romanas con la cultura musulmana. Por ser un país musulmán conservador, sabemos que el alcohol está prohibido, y la socialización entre ambos sexos muy limitada.

Entre las principales ciudades encontramos:

Trípoli: Es una ciudad moderna con puerto. En la zona antigua -la Medina- se pueden visitar pintorescos callejones, la Mezquita de Gurgi, y otros templos, así como también el Palacio Rojo (o Asal al-Hamra) y sus increíbles vistas, donde una de sus puertas se abre a la Plaza Verde, en el centro de la ciudad. Allí podremos visitar el museo nacional Jamahirya, donde se exponen obras de arte clásico que cuentan la historia del país desde la prehistoria hasta hoy en día. Allí también encontraremos el Arco de Marco Aurelio, de origen romano.
Benghazi: Es la segunda ciudad más grande del país. Tiene un importante puerto y varias playas, y verdes montañas también, ya que son la parte más húmeda y verde del país. Tiene numerosos vestigios griegos, como la plaza de Apolo o el Templo dedicado a Zeus.
Ghadames: En 1986 fue declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO, y es la puerta de entrada al desierto. Vive estructurada alrededor de un fructífero oasis, y es conocida como la “Perla del Sahara”, y allí podremos visitar la Mezquita de Sidi Bedri o la Meseta de los Ídolos. Es una de las ciudades más antiguas del país.
Sabrata: Es patrimonio de la humanidad, y fue la última ciudad que se convirtió en romana. Se encuentra en una zona costera y tiene unas magníficas playas, en las que, a la orilla, se levanta un teatro romano con multitud de figuras rupestres y columnas de mármol. También podemos visitar el mausoleo del dios Bes (egipcio), las termas, las ruinas de los templos, y un museo de mosaicos.
Apolonia: También declarada patrimonio de la humanidad, es una de las cinco ciudades griegas del siglo séptimo. La parte moderna de la ciudad está construida sobre la parte antigua, pero su recinto arqueológico es bastante grande, y en él se pueden ver las ruina del Palacio del Gobernador, las basílicas bizantinas, el gimnasio, las calles y las termas.
Cerne: Se levanta sobre una montaña, y es un recinto inmenso de templos, villas, teatros, fuentes y termas griegas. Además, una necrópolis donde se aglutinan numerosas tumbas rupestres. Cerca se ubica el Templo de Zeus.

Entre los parques y reservas naturales encontramos:

Parque Nacional Abu-Ghailan: Es una zona de transición entre los hábitats áridos y semiáridos al norte del país. Entre sus objetivos está conservar la biodiversidad y su uso sostenible.
Garabulli: Se encuentra al noroeste de Libia, y fue creado en 1982. Su clima es semiárido mediterráneo, y tiene varias zonas: la zona marítima con zonas de hierba, las zonas boscosas de acacias y eucaliptus, y las dunas con escasa hierba. Entre la fauna encontramos el erizo argelino, los murciélagos, el chacal dorado, el zorro rojo, la comadreja del norte africano, la hiena rayada, el gato salvaje, la liebre y el puerco espín.
Parque Nacional Kouf: Está en la costa mediterránea, y fue declarado Parque Nacional en 1979. Es un área montañosa con clima semiárido, cuya vegetación es el matorral mediterráneo. Hay tres hábitats de vegetación: el bosque de matorral, las dunas costeras y la vegetación de wadi. Cuenta con aves residentes y migratorias, dos especies de anfibio, tres especies de tortugas, diez de lagartos y siete de serpientes.
Santuario de Fauna de Jabel Nefhusa: Está al norte de Libia, y fue declarada reserva natural en 1978. Está formado fundamentalmente por estepa semiárida y matorral, y entre la fauna podemos encontrar la liebre, el chacal dorado, el zorro rojo, la gineta, el gato salvaje, el puerco espín, el camaleón, y 46 especies de aves.
Reserva Natural Zellaf: Situado en el corazón del desierto, se estableció como Parque Nacional e 1978, y tiene un clima sahariano árido. Es una reserva de dunas móviles, y su fauna más notoria son los conejos, chacales, gatos salvajes y caracales.

Sudán, consejos

Sudán

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Sudán se encuentra en el norte de África, limitando al este por el mar Rojo -que baña sus 853 kilómetros de costa-, entre Egipto y Eritrea. Además, comparte frontera con la República Centroafricana, Chad, la República Democrática del Congo, Kenia, Libia y Uganda. Es el país más grande de África, y su territorio es básicamente llano. Su clima es especialmente caluroso, exceptuando los meses de noviembre a marzo, y los inviernos son más fríos en el norte. En la zona centro la lluvia es mayor entre julio y agosto, pero el clima del sur es tropical y el del norte desértico y árido.

¿Qué visitar?

Jartum y Omduram: Jartum es una de las tres ciudades construidas en la confluencia de los ríos Nilo Blanco y Nilo Azul; Omdurman al noroeste del Nilo Blanco, Jartum Norte, y el propio Jartum en la ribera derecha del Nilo Azul. La historia de Jartum es corta: fue un fortín militar en 1821, creció por el comercio de esclavos y en 1834 fue la capital de Sudán. Fue saqueada dos veces, y en 1898 Kitchener comenzó a reconstruir la ciudad, con las calles en forma de la bandera de Inglaterra. Allí podemos visitar el Museo Nacional, cuyo jardín contiene dos templos egipcios de Buhen y Semna; así como también el Museo Etnográfico. En Omduram podemos ver Souq, el mercado más grande de toda el país, el mercado de camellos, la Tumba del Mahdi -una mezquita de bóveda plateada-, y Beit al-Khalifa -la residencia de Mahdi, hoy convertida en museo.
El-Obeid: Se encuentra en medio del desierto, y es importante por la producción de goma arábiga. Sus dos mercados están especializados, uno en carnes y otro en verduras. Su catedral católica es una de las más grandes de África.
Port Sudán: En otro tiempo fue un importante puerto para la exportación de materias primas como sésamo, algodón y sorgo. La guerra interminable la ha sumido en un estado de abandono. También es un buen lugar para bucear en el Mar Rojo.
Kassala: Construida en la orilla del río Gash, es el centro de poder de uno del las familias tradicionales de Sudán-la Hermandad de Khatmiya, que se opuso a la familia del Mahdi en el siglo XIX. En sus afueras viven los Rashaida, un pueblo nómada dedicado al pastoreo de camellos y cabras, relacionado con los beduinos de Arabia. Su mercado es el mejor de Sudán.
Isla de Suakin: Todas las construcciones de la isla están hechas con el coral como único material de onstrucción. Sin embargo, los que en otro tiempo eran bellos edificios, reconstruidos durante el gobierno del Mahdi en 1881, hoy están a punto de desmoronarse.
Dongola: Rodeado de bosques de palmeras, en él puede visitarse el templo de Cuchita Kawa.
Karima: A dos kilómetros del núcleo tenemos la colina o Jebel Barkal, de 100 metros de altitud, considerada como sagrada por los egipcios de la XVIII Dinastía. Desde su cima puede disfrutarse de una excelente vista del Nilo. A su pie se encuenta el Templo de Amón, sólo superado en longitud por el famoso Templo de Karnak. Este templo estaba rodeao por otros seis templos menores, de los cuales pueden verse sus ruinas, estatuas y jeroglíficos, convirtiendo al lugar en uno de los más destacados de la cultura Cuchita. Al oeste del templo se encuentran la Pirámides de Jebel Barkal, similares al estilo de las de Meroe.
Montes Jebel Marra: Conforman una cordillera dominada por el segundo monte en altitud de Sudán, conocido como Jebel Marra. Éste es un volcán extinto que alcanza la altura de 3071 metros sobre el nivel del mar.
El-Fasher: Era el centro principal del Sultanato de Fur. El palacio del sultán todavía puede verse en la zona oeste de la ciudad, siendo actualmente un Museo.

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¿Qué necesitamos para viajar a Sudán? Los extranjeros deberán registrarse en los tres días siguientes a su llegada en Oficina de Extranjería del Ministerio del Interior, y se recomienda que al visitar diversas ciudades, también se haga en la policía local. El pasaporte debe tener una validez de tres meses, y los españoles también necesitan un visado, solicitado en la Embajada de Sudán en Madrid. No se exige la declaración de las divisas extranjeras ni a la llegada ni a la partida, pero sí de joyas y equipos electrónicos. Si queremos visitar sitios arqueológicos o históricos necesitamos un permiso -bastante caro- que podremos obtener en la Sección de Antigüedades en Jartum. Además, es necesario un permiso para tomar fotografías. En cuanto a la salud, es necesario tener la cartilla de vacunación internacional cumplimentada. También se recomienda vacunarse contra el tétanos y la cólera, y tener especial cuidado con la malaria y el paludismo.

Todo lo que debes saber para viajar a Angola

Luanda

Angola es un país exótico, con ciudades increíbles, la posibilidad de hacer gran cantidad de actividades al aire libre, y proporciona un viaje diferente al que estamos acostumbrados a tener. Turísticamente hablando, es un país que recién ha visto la luz, ya que ha estado durante mucho tiempo bajo el yugo colonialista (fue colonia portuguesa), y más de dos décadas (acabó en el año 2002) afectado por una guerra civil. Sus principales atractivos son el mar, el sol y la playa, los deportes acuáticos, los safaris, las fiestas típicas, los parque naturales, la Isla de Mussulo y la ciudad colonial Luanda.

Su idioma oficial es el portugués, y las religiones predominantes son las indígenas. Podemos visitar ciudades como Malanje, Benguela, Cabinda, Cangamba, Chissamba, Lubango, pero sobre todo, Luanda. Es un puerto fundado por los portugeses en 1576, además de ser la capital del país. Allí podremos visitar el castillo de St. Michael, construido en 1638, y respecto a espacios naturales, su hermosa bahía. Si queremos visitar la Isla de Mussulo nos iremos en unas lanchas rápidas. Esta isla tiene mayores servicios y seguridad que el resto del país. También podemos ver el Parque Nacional de Kissama, a 70 kilómetros de Luanda, dónde encontraremos jirafas, búfalos, avestruces, cebras, tortugas de mar, antílopes y elefantes. Tenemos gran variedad de parques naturales que vale la pena visitar: el de Lona, Bicuar, Mupa, Cameia y Cagandala. Al sur de Malange, en el río Lucala, podemos disfrutar del salto de agua de la Cascada de Kalendula, con 105 metros de caída libre. Y para los más aventureros, el volcán de Tunda Vala, de 1.615 metros, desde el que se puede ver el Océano Atlántico. En el norte encontraremos playas vírgenes, para llegar a algunas podemos atravesar poblados, para otras, el esplendor de la naturaleza angoleña; sin embargo, si no tenemos un buen guía, no es una buena idea.

Otro dato importante es el clima: mientras que el norte posee veranos bastante calurosos y húmedos e infiernos fríos y secos, el sur es caluroso todo el año. La estación seca es de mayo a septiembre. También hay que tener en cuenta las considerables variaciones de temperatura entre el día y la noche, debido a la influencia de los vientos alisios. Tenemos que tener en cuenta también que para viajar necesitamos visado y pasaporte, y además, vacunas obligatorias (de la Fiebre Amarilla, y recomendadas Hepatitis, Tétanos, Tifoidea y Meningitis; también riesgo de Malaria). Además, las condiciones sanitarias en el país son prácticamente inexistentes, con excepción de alguna clínica privada en la capital, y en caso de enfermedad o accidente grave se debe evacuar. Hay que tener en cuenta el llevar repelente de mosquitos, ya que hay muchos, no salir a la calle con objetos de mucho valor económico, no confiar en las personas que se nos acerquen en el aeropuerto ofreciéndonos no pasar el control a cambio de dinero. Comer puede ser bastante barato (diez euros aproximadamente), y debemos reservar el hotel con tiempo porque la oferta no es muy grande.

Por cualquier duda o problema, solo es necesario dirigirse a la Embajada de España en Luanda:

Cancillería: Av. 4 de Fevereiro, 95, 1.º, Salas 9 a 12.-Luanda. Apartado Postal: 3061.
Teléfonos: 22 39 11 87 y 22 39 11 66
Fax: 22 33 28 84.
E-mail: embespao@mail.mae.es y emb.luanda@mae.es
Embajador, D. Francisco Javier Vallaure de Acha

Piramides Meroes, Sudán

Las pirámides de Meroe

Si pensamos en pirámides, pensamos en Egipto. Sin embargo, las pirámides de las que hablaremos hoy, aunque no tienen la misma cantidad de turistas ni el mismo tamaño, no dejan de ser imponentes, solitarias, y enmarcadas en un paisaje único de enormes dunas, lo que les da un aire intrigante a la par que bello. Esas son las pirámides de Meroe, en Sudán.

Están a 200 kilómetros de la capital del país (Jartum), y son las ruinas de lo que en un momento fue la capital de un reino, una de las primeras civilizaciones del valle del Nilo: los nubios o Kush. Su capital en un principio se encontraba en Napata, pero luego se trasladó a esta ciudad. Desde el año 150 a.C. comenzaron a separarse de los egipcios, por ejemplo, desarrollando un nuevo método de escritura que no estaba basado en los jeroglíficos y una nueva lengua. A diferencia de los egipcios, las pirámides no eran tumbas reservadas para la realeza, sino que también podían ser enterrados nobles de alto podes adquisitivo. Meroe también fue parte del Reino Meroítico, una civilización cuyo apogeo fue entre los años 400 a.C y 300 d.C.

Las pirámides se encuentran en una ribera del río Nilo, y entre las ruinas podemos encontrar palacios, edificios de la corte, templos y los restos de la ciudad -murallas, santuarios y una necrópolis con mil tumbas-. Más de 100 pirámides, con una de mayor altura, con 30 metros. Cada pirámide consta de tres partes: la primera es la propia pirámide, construida con piedras y más tarde con ladrillo cocido; otra parte es el templo funerario, a la entrada de la pirámide, y que era decorado con relieves; y por último la cámara funeraria, que se encontraba bajo la pirámide. Su inclinación hace suponer que no se basaron en las egipcias sino en otras más recientes como las de Tebas. Esta inclinación también tenía que ver con razones técnicas, ya que utilizaron una grúa llamada shaduf, cuya longitud limitaba la longitud de las pirámides.

La ciudad de Meore se divide en tres zonas: en la periferia está la ciudad donde vivían los ciudadanos, luego estaría la zona de los templos de Amón -dedicados a los dioses egipcios y nubios-; y por último la ciudad real, la zona más importante. Allí vivían los gobernantes y las personas con mayor rango espiritual y de poder, y podremos apreciar los palacios y los edificios de la corte.

Museos de África

Principales museos de África

Hace apenas 22 años, cinco museos africanos exhibían importantes restos de fósiles de dinosaurios. Estos espectaculares se exhibían desde su descubrimientos de 1900, cuando Werner Janensch los embarcó desde Tanzania hasta la parte alemana de África. Pero desde que los países africanos se están volviendo independientes, han comenzado a desarrollar sus propios museos y sus colecciones nacionales. Aquí nombraremos algunos de los más importantes:

Museo de las ciencias de la Tierra (Rabat, Marruecos): incluye fósiles de los saurópodos más primitivos, y saurópodos marroquíes como el Cetiosaurus y el Rebacchisaurus.
Museo Nacional de Níger: uno de sus más preciados elementos es el iguanodóntido con vela en la espalda Ouranosaurus.
Museo de Sudáfrica: posee algunos de los fósiles más importantes de los dinosaurios primitivos, en todos los tamaños. Por ejemplo, el prosaurópodo Anchisaurus, Massospondylus y Melanorosaurus, así como también el pequeño ornitópodo Heterodontosaurus.
Instituto de Palentología Bernard Price (Johannesburgo, Sudáfrica): tienen restos de los tempranos prosaurópodos Melanorosaurus y Massospondylus, el terópodo Syntarsus y los ornistiquios Fabrosaurus y Lanasaurus.
Museo Nacional de Zimbawe: tiene fósiles como el terópodo primitivo Syntarsus, el prosaurópodo Massospondylus y el primitivo saurópodo Vulcanodon.
Museo de Historia Natural de Maputo (Mozambique): tiene una enorme colección de insectos reunidos desde el siglo XIX, y varias piezas raras y valiosas, como los colmillos de elefante de más de 65 kilos, la exhibición más completa sobre el desarrollo embrionario de los mismos, uno de los mayores ejemplares del celacanto, un rinoceronte negro y otro blanco. Su misión es investigar la fauna del país y registrar su evolución.
Museo de la Tabanka (Cabo Verde): es declarado patrimonio cultural e histórico por su diseño arquitectónico único. Fue fundado para promover la vida cultural. El museo realiza exposiciones temporales y actividades culturales, así como también aporta documentación gráfica y escrita acerca de la tabanka, un desfile local en el que se ridiculizan a las figuras tradicionales de la sociedad.
Museo Etnográgico de Praia (Cabo Verde): fue creado en 1997 para reunir y exponer piezas que muestren la vida cotidiana de la gente del país. Son más de 400 piezas que fueron donadas o regaladas por personas de todo Cabo Verde.
National Gallery of Zimbawe: expone muestras del patrimonio cultural del país y arte contemporáneo. Fue fundado en 1952, tras varios intentos desde el año 1930 que no fueron posibles por hechos históricos. Su colección permanente tiene pintura y escultura tanto europea como africana.
National Museum of Sudan: es uno de los mejores del continente. Expone piezas del imperio egipcio y del África subsahariana. Fue fundado en el año 1971.
South Africa National Gallery: fue fundado en 1872. Tiene un grupo de pinturas y esculturas de los siglos XVII a XX.
Johannesburg Art Gallery: es el mejor museo de pintura europea de África, aunque también expone arte africano