Teleférico de Grenoble

El teleférico y las pistas de esquí de Grenoble

Situada a la orilla de dos ríos, el Irère y el Drac, la ciudad de Grenoble es uno de esos lugares con encanto que podemos encontrar en la vecina Francia. Enclavada en el sureste del país franco, conocida como la capital de los Alpes franceses, está rodeada por estas bellas montañas, concretamente por la región de Dauphine que es frencuentemente transitada por los amantes del esquí y de otros deportes de invierno porque ofrece sus instalaciones, sus suaves pendientes y sus zonas vírgenes para esquiar fuera de pista. A sus espaldas, guarda una historia de más de 2.000 años, marcada por la celebración de los X Juegos Olímpicos de Invierno en 1968, lo que propulsó la economía de la región. Actualmente es un importante centro científico y tecnológico en Europa, además de albergar instituciones de gran reconocimiento nacional como es el Museo de Grenoble.

Las tres áreas de esquí más importantes a las que se puede acceder con facilidad son Isère, Savoie y Haute-Savoie. En la primera de ellas encontramos Les Deux Alpes que es una magnífica estación para esquiadores de cualquier disciplina. La mayoría de las pistas se localizan sobre el glaciar que por sí mismo ya merece una visita. Los más principiantes en este deporte encontrarán su sitio en la parte superior del glaciar, mientras que las pistas negras de mayor complejidad se sitúan más abajo.

Esta vibrante y moderna ciudad cuenta con un importante centro de investigación nuclear y de microelectrónica, lo que atrae a científicos de todo el mundo y a veces se le ha llegado a comparar con Silicon Valley. Esto también ha provocado que se hayan ido instalando en la ciudad importantes empresas internacionales convirtiendo a Grenoble en el foco económico de la región. A la ciudad también se le conoce como la capital intelectual de los Alpes debido a que también cuenta con cuatro célebres universidades.

Grenoble es una ciudad que maravilla por sus paisajes, por sus elementos arquitectónicos, por la pureza que se respira en el aire. Se puede visitar la basílica Sacré Coeur cuyo imponente tamaño nos dejará con la boca abierta, también está El Fort de las Bastille del siglo XVI que domina el río Isère y ofrece increíbles vistas de la ciudad. Porque Grenoble cuenta con el primer teleférico urbano que se construyó en Europa. Los visitantes se suben a estas maravillosas bolas que cuelgan en el aire y viajan en su interior hacia la nada. A través de las paredes acristaladas, a esa imponente altura a la que se encuentran, uno otea el horizonte y ve toda la ciudad. Desde allí arriba, uno se hace dueño de esta perla francesa. Grenoble

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