Playa Koekohe

La playa Koekohe: Agua, arena y… huevos gigantes

No todas las playas son iguales. No todas son únicamente un compuesto de arena y agua. Hay algunas que sencillamente destacan por el color de sus aguas, otras en las que rompe el paisaje una elegante cascada, y unas últimas que esconden secretos bajo el mar. Pero Koekohe es diferente por otro motivo. Esta playa se encuentra en Nueva Zelanda, al norte de Dunedin. 

No es excesivamente grande, las dimensiones son bastante reducidas, por lo que tendremos oportunidad de visitarla entera en menos de una hora. Y sacar fotos. Fotografías a ese color azul triste de sus aguas,  al barro marrón en el que mueren las olas, se graban las huellas de nuestros pies y brillan los primeros rayos de sol. Y fotografías a esas cosas tan raras que interrumpen el paisaje a lo largo de la costa como un fenómeno sobrenatural. Enhorabuena. Acabas de conocer las Moeraki Boulders.

Son lo que se conocen como piedras Moeraki: decenas de piedras totalmente esféricas de hasta dos metros de diámetro que se hallan ancladas en la arena, unas más grandes, otras más pequeñas, pero cuyo perfil nos hace pensar que acabamos de entrar en contacto con una plantación de huevos de dinosaurio.Extrañas rocas que parecen huevos gigantes o caparazones esféricos de tortugas en mitad de la playa. En realidad no son más que la consecuencia directa de la erosión de las olas a lo largo de millones de años sobre las rocas con calcita que componen el maravilloso paisaje. La falta de fisuras y grietas hizo que a lo largo de miles de años el mar fuera erosionando estas rocas de forma esférica. Ahora, las rocas Moeraki son piezas de colección, difícil de encontrar en cualquier otro lugar del planeta.

Algunas de estas rocas esférican han acabado partidas por la mitad. Por la superficie de algunas de ellas cruzan grietas profundas debido a la erosión y en el fondo de cada brecha brillan las tinieblas. Como si cada una de ellas encerrara una alma y ésta la resquebrajase para escapar. Por supuesto que, visto lo visto, las Moeraki sirvieron de inspiración para la creación de leyendas, entre ellas las maoríes. Se dice que un barco de gran tamaño naugrafó por esas aguas y el casco quedó petrificado… y uno de los promontorios de rocas se asocia al cuerpo del capitán de la embarcación. A fin y al cabo son solo leyendas, pero se han convertido en una atracción turística importante. Por la zona, como es habitual en Nueva Zelanda, encontraremos un aparcamiento en buenas condiciones y aseos públicos, además de una tienda de souvenirs. Se trata de un sitio único para ver y palpar de primera mano estas curiosas y auténticas rocas esféricas. Y, por supuesto, para hacernos una foto con ellas.

Deja un comentario