Turismo Fluvial

El mejor servicio para el turismo fluvial

Si tienes pensado hacer turismo fluvial, qué mejor que tener en cuenta Le Boat, la empresa líder en alquiler de barcos en Francia y Europa. Puedes alquilar un barco sin necesidad de tener experiencia de navegación y sin permiso o licencia. Y es que hacer este tipo de turismo permite conocer y descubrir muchas regiones de lo más bonitas, viviendo una experiencia inolvidable en un barco que está perfectamente equipado y en muy buenas condiciones. Continuar leyendo “Turismo Fluvial”

Cascada de Seljalandsfoss

El inmenso espectáculo natural de la Cascada de Seljalandsfoss

Con un nombre casi impronunciable, La Cascada de Seljalandsfoss puede considerarse como una de las variadas maravillas de la naturaleza que se encuentran en toda Islandia. Estos saltos de agua situados en el sur del país, con una altura de más de 60 metros de caída que impactan contra el suelo. Uno de los espectáculos naturales por excelencia, que dejan al viajero con un buen sabor de boca.

Esta maravilla de Islandia, ofrece además de su hermosa vista, la posibilidad de conocer, desde dentro, cómo se produce este fenómeno de caída del agua, ya que se puede pasar a la parte interior de la cascada. Una propiedad que no todas las cascadas del mundo pueden ofrecer, y que sin duda, convierte esta maravillosa experiencia en una de las más privilegiadas del mundo.

La cascada de Seljalandsfoss ha servido de fuente de inspiración para una gran variedad tanto de artistas, como de escritores, y ha sido admirada por una gran cantidad de turistas de todo el mundo. El acceso a esta monumental cascada no es, sin embargo, nada complicado. A pesar de estar situada en un tranquilo poblado de Islandia, Selfos, este fenómeno de nombre impronunciable, es uno de los mayores reclamos del país, por lo que, con la ayuda de un GPS (para los nombres islandeses tan complejos) la ubicación será rápida, y podrás disfrutar de esta maravilla natural.

Una vez allí, podremos observar y apreciar la caída del agua desde la otra parte de la cascada, ya que gracias a la formación de rocas que forman una gruta en el mural, todos los turistas pueden acceder al lado interno. Sin duda, es un espectáculo realmente fascinante, siendo fuente de trabajo para muchos fotógrafos que han aprovechado la belleza de la cascada para capturar unos momentos alucinantes. Y es que cuando cae el agua, y a través de ella se observa cómo reluce el sol, hace sentir que te encuentras tras una cortina de cristal. Considerado por muchos como una sensación simplemente indescriptible.

Un auténtico paraíso natural, que alegra la vista, y provoca en el ser humano la sensación de pequeñez. Contemplar esta magnífica e inmensa cascada de 60 metros, es toda una experiencia que no dejará indiferente a nadie. Un espectáculo que llenará los corazones de los turistas de ese aire puro y esas aguas cristalinas, que emergen de la tierra y caen al lago con tal brutal fuerza. Porque no en todos los países encontramos cascadas. Porque no todas las cascadas podemos verlas desde su interior.

Con un nombre casi impronunciable, La Cascada de Seljalandsfoss puede considerarse como una de las variadas maravillas de la naturaleza que se encuentran en toda Islandia. Estos saltos de agua situados en el sur del país, con una altura de más de 60 metros de caída que impactan contra el suelo. Uno de los espectáculos naturales por excelencia, que dejan al viajero con un buen sabor de boca.

Esta maravilla de Islandia, ofrece además de su hermosa vista, la posibilidad de conocer, desde dentro, cómo se produce este fenómeno de caída del agua, ya que se puede pasar a la parte interior de la cascada. Una propiedad que no todas las cascadas del mundo pueden ofrecer, y que sin duda, convierte esta maravillosa experiencia en una de las más privilegiadas del mundo.

La cascada de Seljalandsfoss ha servido de fuente de inspiración para una gran variedad tanto de artistas, como de escritores, y ha sido admirada por una gran cantidad de turistas de todo el mundo. El acceso a esta monumental cascada no es, sin embargo, nada complicado. A pesar de estar situada en un tranquilo poblado de Islandia, Selfos, este fenómeno de nombre impronunciable, es uno de los mayores reclamos del país, por lo que, con la ayuda de un GPS (para los nombres islandeses tan complejos) la ubicación será rápida, y podrás disfrutar de esta maravilla natural.

Una vez allí, podremos observar y apreciar la caída del agua desde la otra parte de la cascada, ya que gracias a la formación de rocas que forman una gruta en el mural, todos los turistas pueden acceder al lado interno. Sin duda, es un espectáculo realmente fascinante, siendo fuente de trabajo para muchos fotógrafos que han aprovechado la belleza de la cascada para capturar unos momentos alucinantes. Y es que cuando cae el agua, y a través de ella se observa cómo reluce el sol, hace sentir que te encuentras tras una cortina de cristal. Considerado por muchos como una sensación simplemente indescriptible.

Un auténtico paraíso natural, que alegra la vista, y provoca en el ser humano la sensación de pequeñez. Contemplar esta magnífica e inmensa cascada de 60 metros, es toda una experiencia que no dejará indiferente a nadie. Un espectáculo que llenará los corazones de los turistas de ese aire puro y esas aguas cristalinas, que emergen de la tierra y caen al lago con tal brutal fuerza. Porque no en todos los países encontramos cascadas. Porque no todas las cascadas podemos verlas desde su interior.

San Petersburgo Rusia


(foto del Palacio de Invierno).

El Este de Europa puede resultar un lugar totalmente desconocido para todos los occidentales que disfrutamos en la orilla del Mediterráneo de nuestro clima, nuestra arquitectura y nuestras plazas ambientadas en las tradiciones clásicas. Sin embargo, Rusia es una zona en la que debemos adentrarnos, conocer cómo son las costumbres del país y cómo se desarrolla la vida en esta zona europea que tan lejos nos queda. Y más concretamente, la ciudad de San Petersburgo, la segunda más importante del país, con más de 4.600 millones de habitantes. Una región marcada por la historia, las revoluciones y la belleza belleza colonial.

‘La ciudad de San Pedro’, que así es como la llamaron los alemanes, pertenece a la zona Euroasiática, ya que Rusia se divide entre estos dos continentes. San Petersburgo fue la capital del imperio ruso durante más de 200 años, hasta que finalmente, tras la revolución rusa, la capital pasó a ser Moscú. Sin embargo, San Petersburgo tiene tal importancia en el panorama revolucionario e histórico, que el centro de la ciudad ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO. Es considerada como la “ventana de Rusia hacia el mundo occidental”.

Este centro histórico, contiene grandes obras, grandes arquitecturas, grandes monumentos que hacen de la ciudad rusa un completo emblema del arte. Bajo la influencia italiana, las construcciones del siglo XVIII son las más comunes en la ciudad. Sin embargo, aunque en menor medida, también se encuentran referentes franceses en la arquitectura. La ciudad destaca por las múltiples muestras de cultura barroca y neoclásica, una gran variedad de templos soviéticos que sirvieron como almacenes y que hoy en día todavía se conservan como entonces.

San Petersburgo es uno de los lugares más fascinantes de Rusia. Y no solo por la arquitectura. Los museos, los parques, las avenidas, los monumentos de una elegancia extrema… Gobernada por los zares, la ciudad contaba con un elevado prestigio, que atraía a los más importantes y famosos artistas y arquitectos europeos del momento. Esta prestigiosa ciudad nació bajo la elegancia y la influencia italiana, francesa y holandesa, lo que provoca en la actualidad que San Petersburgo se desarrolle como uno de los principales ejes en los que se fomenta el ocio, la diversion, las compras y la gran variedad de restaurantes. Un lugar perfecto para conocer la Rusia más moderna con una cultura llena de historia.

Importantísimo en el viaje es recorrer la Avenida Nevsky, una de las rutas más bellas de todo el país. Disfrutar con las vistas del río Neva, o admirar las plazas de San Isaac. Sin olvidar el Palacio de Invierno, lugar en el que habitaban los monarcas rusos desde 1932 hasta 1917. O incluso realizar paseos en barco y poder disfrutar de la maravillosa noche en la que, en verano, apenas oscurece. Uno de los reclamos turísticos de la ciudad es ver en verano, como los puentes se levantan durante varias horas para permitir el acceso a los barcos mercantes. Uno de los espectáculos más turísticos de San Petersburgo, que atrae cada día a más personas a disfrutar del espectáculo.

Un viaje único que hará en los corazones de los turistas, un hueco para la magnífica arquitectura, para la soberana belleza de los parques, y para grandiosa historia que envuelve esta ciudad emblemática.