Trolltunga, Noruega

En la localidad noruega de Odda se encuentra una espectacular roca que sobresale horizontalmente de la montaña a 1,1 km sobre el nivel del mar.

“Trolltunga” en noruego significa “la lengua del troll”, muy parecido si se escribe en inglés, “troll’s tongue”.

La excursión empieza en la población de Skjeggedal en la que hay que seguir el camino marcado con una T. Antes se podía subir el primer tramo en funicular, pero ahora no funciona.

Aunque está prohibido, muchos excursionistas suben por las escaleras que hay bajo el antiguo funicular. El resto del camino se ha de hacer a pie. Por lo que, quienes decidan subir al trolltunga deberían estar en forma y no tener vértigo.

Es una excursión de unas 5 horas que sólo se puede hacer de junio a octubre para evitar la nieve. A pocos minutos de la lengua del troll hay un refugio con 6 camas, llamado Reinaskorsbu, propiedad de la Asociación Noruega de Excursionismo.

Trolltunga es el lugar ideal para los más aventureros, con unas vistas asombrosas, perfectas para fotografiar.

Fiordos noruegos

Fiordos Noruegos, el lado glaciar de Europa

Los conocidos Fiordos Noruegos representan uno de los mayores espectáculos mundiales, debido a su inmenso tamaño, y su belleza inigualable. Los llamados fiordos son básicamente barrancos que han sido excavados por glaciares, de una anchura corta y generalmente, rodeados de montañas. Dichas construcciones se forman cuando los glaciares han alcanzado el nivel del mar, un fenómeno único que hace que estas maravillas en forma de lagos, y sobre todo, los que encontramos en Noruega, hayan sido declarados como Patrimonio de la Humanidad.

Un simple crucero por los Fiordos Noruegos, mostrarán a los turistas la inmensidad de los mismos. Entrar a los fiordos en barco, resultará una experiencia irrepetible, en la que se descubrirán las maravillas de un paisaje que no se puede encontrar en ningún otro lugar del mundo. Las grandes laderas rodean ambos lados de estos lagos, y en la parte superior, los glaciares forman unas majestuosas cascadas que caen en picado transmitiendo una sensación de hermosura jamás experimentada.

La ocasión ideal para viajar a esta maravilla Noruega, es el otoño, o incluso con la nieve del invierno, cuando los fiordos constituyen un auténtico paisaje único, y ofrece unas vistas irrepetibles. El ambiente es el más adecuado, y la impresionante estructura de las formaciones naturales dejarán a todos con ganas de más, dando lugar a que los turistas saquen una millonada de fotografías tanto impactantes, como bellas y cautivadoras.

Además se tiene la oportunidad de sentirlo en la propia piel, mas allá de tan solo observarlo o fotografiarlo. En los Fiordos Noruegos, y sobre todo, en el otoño, se pueden practicar una gran diversidad de deportes acuáticos o al aire libre, ya sea el paseo en kayak, el paracaidismo, o el salto al vacío. Un espacio realmente inmenso para descubrir las profundidades que estas formaciones constituyen en el paisaje de Noruega.

Y sin embargo, en los Fiordos Noruegos, existe también la posibilidad del relax, para todos aquellos que han decidido viajar para encontrar un lugar calmado y tranquilo. los pueblos que rodean este espacio noruego, son el lugar perfecto para pasar unos días de paz y tranquilidad. Formados por acogedoras casitas de madera, estas aldeas se encuentran muy alejadas de las grandes ciudades, por lo que hace de sus habitantes, gente muy hospitalaria y atenta, que se ponen al servicio de los turistas para garantizarles la máxima comodidad y descanso.

Sin duda, el paquete turístico lo primero que incluye es el recorrido por los fiordos noruegos en un barco, a modo de excursión, o mediante un crucero. Pero sin embargo, las opciones son mucho más amplias para descubrir esta maravilla del mundo. Visitarlo por tren, es ahora una opción más, ya que hay rutas por este paraje natural para todos aquellos que deseen disfrutar y recorrer parte de los fiordos a pie, y descubrir con sus propias manos y sentidos el verdadero tacto, oído u olfato el verdadero material natural del que está hecho esta inmensa creación

islas Lofoten Noruega

Las islas Lofoten

Las islas Lofoten son un archipiélago de Noruega, por encima del Círculo Polar Ártico. Su nombre proviene de ‘lo’ que significa lince, y ‘foten’, que es pie, y este nombre se debe a que, desde el aire, los picos puntiagudos de la cadena de islas parecen eso: pies de lince. Son características por sus montañas y picos, las pequeñas isletas, las playas y los lugares vírgenes.

Sus principales islas son Austvågøy, Gimsøy, Vestvågøy, Flakstadøy, Moskenesøy, Værøy y Røst, donde podremos dar un paseo en moto de nieve, navegar en el barco Fram o contemplar el estrellado anochecer. Las formaciones rocosas se elevan como un muro o muralla natural, en un clima frío, aunque con temperaturas agradables teniendo en cuenta la situación geográfica. Esto hace que no se congele, siendo una particularidad del lugar esta anomalía climática. Su temperatura media permanece sobre los 0 grados durante todo el año, con inviernos suaves gracias a la Corriente del Golfo.

Raftsund

Paisajes quietos, playas hermosas, picos nevados, fauna, un verde panorama en verano, el sol de medianoche en invierno, y el mayor arrecife de coral en aguas profundas. Dos principales ciudades -Leknes y Svolvær-, pueblos de pescadores, buenos servicios y gran variedad de atracciones turísticas. Podemos realizar paseos en bicicleta -hay una ruta popular y muchos senderos panorámicos-, senderismo, pesca, rafting, observación de ballenas, buceo, vela, piragüismo, entre otros. Podemos visitar el Parque Nacional Møysalen, el Museo Vikingo Lofotr, el Museo de Lofoten y el Museo del Pueblo Noruego de Pesca; así como también el Acuario de Lofoten. Si nos gusta la aventura, no podemos dejar de viajar por las Moskenesstrømmen, consideradas unas de las corrientes circulares más peligrosas; y si nos gusta la historia podemos probar suerte en el pueblo Nusfjord, con sus construcciones entrecruzadas de finales del siglo XIX, y en Eggum y Unstad las casas están agrupadas tal como estaban en la Edad Media.

svolvaer

Podemos llegar a Lofoten por sus tres pequeños aeropuertos, por mar con un ferry panorámico, o por carretera a través de puentes y túneles submarinos. Los hoteles en las islas son pequeños, y el alojamiento suele basarse en cabañas de vacaciones y tradicionales de pescadores, así como también moteles. La ofertas de bares y restaurantes es amplia, aunque no son muy económicos. También es posible disfrutar de la vida nocturna, y es un destino turístico seguro, sin grandes problemas de delincuencia.

Trollstigen, la escalera de los Trolls

Trollstigen, la escalera de los Trolls

Hoy no visitamos un pueblo, una ciudad o un país. No hablamos ni de gastronomía, ni de tradiciones porque hoy, te presentamos un lugar diferente, mágico y tan sencillo que puede que, en un principio, hasta te parezca una estupidez…

Y es que hoy, estamos dispuestos a conseguir que te enamores de una carretera llamada ‘Trollstigen’, palabra noruega que viene a significar: ‘La escalera de los Trolls’.

Si, Trolls. Esos enormes seres que perseguían a los diminutos ‘Gnomos’ en la siempre recordada serie infantil de “David, el gnomo”. Pero ¿por qué ‘Trolls’? Pues por varios motivos. Primero porque pertenece al imaginario mitológico escandinavo y segundo porque, dadas las características de esta carretera, parecen propias de un cuento cuyo protagonista sea uno de esos temibles monstruos cuyo papel en los mitos ha variado desde gigantes diabólicos -similares a los ogros de los cuentos de hadas ingleses- hasta astutos salvajes más parecidos a hombres que viven bajo tierra en colinas o montículos, inclinados al robo y el rapto de personas.

Esta carretera, que es lo más parecido a un laberinto hecho de asfalto, se encuentra ubicada en la comarca de Romsdal, al norte de la Noruega de los Fiordos, uniendo las poblaciones de Andalsnes y Valldal y sorteando -en su trayecto- la cascada Stigfossen de 300 metros de ladera. Un cascada que se precipita ladera abajo hacia el cautivador valle de Isterdalen cuyo territorio recorre la carretera hasta alcanzar una altura de 852 metros sobre el nivel del mar.

Todo un espectáculo para la vista donde se puede ver en toda su esencia el paisaje natural noruego.

Lo maravilloso de este espacio es que puedes hacer una excursión sin necesidad de bajar del coche pero con las mismas ventajas que si lo hicieras a pie.

Pasar por el puente y ver bajo tus pies el río, ascender a la cima mientras observas el amanecer o el atardecer noruego, rodear la cascada casi rozándola… Aunque siempre bajo el convencimiento de que estas sobre una carretera perfectamente asfaltada, algo estrecha, pero con zonas para permitir el cruce de vehículos de gran tamaño. De hecho, no está permitido su acceso a automóviles de más de 12,4 metros de largo, y se desaconseja la circulación de coches con caravana.

Y es que esta subida al paraíso no es tan sencilla. Se requiere tiempo, paciencia y calma. Disfrutar de la aventura, sin prisas para poder sobrepasar su inclinación del 9% y sus 11 curvas en forma de horquilla. Y es que desde su construcción en 1936 esta carretera ha sido creada cuidando el mínimo detalle, hasta el punto de estar sólo abierta durante los meses de verano aunque, en general, por cuestiones de seguridad ya que el invierno de Noruega hiela el asfalto convirtiéndolo en intransitable.

Una carretera cuya construcción fue planeada con la intención de seguir un antiguo camino rural y, por ello, se tardó ocho años en acabarla hasta llegar a su punto más alto. Un punto que cuenta con un aparcamiento los miles de aventureros pueden, cada año, dejar sus vehículos para acceder, a pie, hasta el mirador desde el que se puede contemplar toda la carretera y el espectacular valle de Isterdal.

Noruega vikinga, patrimonios históricos

Un paseo histórico y arqueológico por Noruega y sus hitos

Además de sus bellos paisajes, Noruega también tiene una historia y tradiciones por descubrir al caminar entre sus calles, recorrerlas en autobuses o ingresando a los muchos museos nacionales.

El patrimonio histórico de Noruega está marcado por sus primeros habitantes que fueron los sami y que una vez vivieron en comunión con la naturaleza. Estos pueblos oprimidos de ganaderos y pescadores ahora orgullosamente reclaman su identidad que puedes descubrir en el Parque de la Cultura en Karasjok que permite a los viajeros a descubrir su forma de vida en el lejano norte.

En un viaje a través del tiempo hasta la Edad Media en noruega, el cristianismo aparece de forma muy violenta en todo el país bajo el liderazgo del rey Olaf I de Noruega. Se construyeron muchas iglesias para reemplazar los que eran sitios de culto paganos antiguos. Ahora se llama iglesias de madera, Noruega es el único país de Europa que posee 28 ejemplares que se encuentren intactos y que se pueden descubrir en las montañas y pequeños pueblos.

La Edad Media es también la época de los vikingos famosos, que habitaron entre los años 900 y 1100 en la costa noruega. Se aprovecharon de su entorno y se han especializado en la construcción naval y el comercio. Su reputación como bandidos y piratas se extendió rápidamente a la mayoría de las costas europeas; aunque no era totalmente cierta, los vikingos no sólo eran guerreros feroces, sino también buenos comerciantes y administradores.

Museo Vikingo Lofotr de Borg

Fundaron muchas ciudades y poblados, como Dublín o Normandía. Pero a partir del año 1100, disensiones internas provocaron su caída. Por otra parte, la llegada del cristianismo y su único Dios causó un gran daño a los politeístas vikingos, paganos acusado por aquellos que abrazaron la fe cristiana.

Para ver los barcos vikingos que aterrorizaron Europa se puede llegar al Museo de Barcos Vikingos en Oslo, que cuenta con algunos ejemplares bien conservados. En cuanto al Museo Vikingo Lofotr de Borg se puede ver una excelente colección de objetos y utensilios de la época.

La historia de Noruega continúa con la llegada de los comerciantes Hanseática en el siglo XIII. Estos poderosos comerciantes del norte de Europa construyeron muchas fortalezas para proteger la riqueza de las ciudades portuarias. La mayoría de ellos ahora son lugares de acogida de festivales y concursos.

Los gobernantes del país también han construido edificios defensivos y es por ello que existe la famosa fortaleza de Akershus en Oslo, construido por orden de Haakon V para proteger la ciudad de los ataques y saqueos. También fue una residencia real.

La de Fredriksten Halden fue construida en 1660 para defender los ataques contra Dinamarca de Suecia. Por último, para profundizar en la vida cotidiana de la época, la ciudad de Bergen posee un barrio de casas de madera, muy bien conservado patrimonio por la Unesco.